Durante la presentación de su cuarto informe de Gobierno, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, reconoció que el estado continúa enfrentando un panorama complejo en materia de seguridad, marcado por la presencia y violencia de grupos delictivos. El mandatario afirmó que, aunque se han logrado avances, aún no puede hablarse de una victoria en la lucha contra el crimen organizado.
Rocha Moya señaló que en el último año se han registrado episodios de violencia que han impactado la vida cotidiana de las comunidades, por lo que insistió en la necesidad de mantener una estrategia firme. Subrayó que la coordinación con instancias federales —como el Ejército, Guardia Nacional, Secretaría de Marina y SSPC— ha permitido contener el crecimiento de estas amenazas y fortalecer la percepción de seguridad en zonas urbanas y carreteras del estado.
“Tenemos problemas, y algunos muy serios”, expresó ante legisladores locales, al tiempo que reiteró que sería falso asegurar que el problema está resuelto. No obstante, destacó que se ha logrado detener el avance de la criminalidad y que existen indicadores de progreso.
El gobernador también agradeció el apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum y de las Fuerzas Armadas, a quienes reconoció por su respaldo a la población sinaloense.
Rocha Moya abordó además temas sensibles como el aumento de feminicidios, delito que calificó como doloroso para la sociedad, y reiteró el compromiso de su administración para reforzar las acciones de prevención y atención a las víctimas.
En materia de desplazamiento forzado, informó que más de 3 mil familias continúan en esta condición, principalmente en Mazatlán, donde el gobierno estatal trabaja para garantizarles vivienda y servicios básicos.





