Integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) iniciaron este fin de semana el retiro del campamento instalado en el Zócalo de la Ciudad de México, tras permanecer durante tres días en el corazón del país. Los docentes señalaron que la decisión corresponde a “una pausa en su estrategia de protesta”, sin que ello implique el fin de sus movilizaciones.
Durante el desmantelamiento, los participantes reiteraron sus demandas al gobierno federal, entre ellas la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, incrementos salariales y la revisión de reformas en materia educativa.
Asimismo, lanzaron un mensaje en el que advirtieron que podrían intensificar sus acciones durante la realización de la Copa Mundial de la FIFA 2026, si no se atienden sus exigencias.
Las movilizaciones se extendieron a diversas entidades del país.
En Oaxaca, el paro de labores impactó a cerca de un millón de estudiantes en más de 12 mil escuelas. En Chiapas, docentes realizaron bloqueos en casetas de peaje y plantearon la creación de nuevas plazas. También se registraron acciones en Guerrero, donde se reportaron tomas de oficinas y sucursales en municipios como Chilpancingo, Acapulco e Iguala.
En otras regiones, las protestas incluyeron presencia en espacios públicos. En Yucatán, un grupo de maestros se manifestó en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en coincidencia con actividades relacionadas con la exhibición del evento mundial de fútbol.
A estas acciones se sumaron movilizaciones en estados como Zacatecas, Durango y Chihuahua.
A pesar del retiro del plantón en la capital, el diálogo entre la CNTE y autoridades federales continúa sin acuerdos.
En Chiapas se prevé la realización de una mesa de trabajo el 30 de marzo, en la que se contempla la participación de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien los docentes consideran clave en las negociaciones.





