Gusano barrenador se expande a nueve municipios de Sinaloa; suman 23 casos activos

La presencia del gusano barrenador del ganado continúa en aumento en Sinaloa, donde la plaga ya se encuentra en nueve municipios y acumula 23 casos activos, de acuerdo con datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

El municipio con mayor número de registros es San Ignacio, con seis casos confirmados. Le siguen Rosario y Escuinapa, con cuatro cada uno; Elota registra tres casos; Culiacán, dos; mientras que Badiraguato, Concordia, Mocorito y Mazatlán reportan un caso activo respectivamente.

Representantes del sector ganadero advirtieron que la propagación de la plaga era un escenario previsto y consideran probable que continúe extendiéndose hacia más municipios del estado durante los próximos meses. No obstante, llamaron a los productores a mantener la vigilancia permanente de sus animales y evitar el alarmismo.

Las principales recomendaciones son revisar diariamente a los ejemplares, especialmente a los becerros recién nacidos y a los animales con heridas abiertas, ya que la mosca responsable del gusano barrenador deposita sus huevecillos en lesiones expuestas. La infestación también puede presentarse en zonas como el ombligo de los becerros, heridas por descorne, marcaje o en la región vulvar de las hembras.

De acuerdo con Senasica, las primeras señales de infestación son leves movimientos dentro de la herida, pero conforme las larvas crecen la lesión aumenta de tamaño y, hacia el tercer día, pueden observarse decenas de parásitos alimentándose del tejido vivo.

A nivel nacional, México registra cerca de 1,993 casos activos de gusano barrenador en distintas especies animales, principalmente en ganado bovino, aunque también se han confirmado casos en equinos, porcinos, ovinos, caprinos, perros, gatos y aves.

Como parte de la estrategia para contener la plaga, las autoridades federales mantienen un programa de control biológico basado en la liberación de moscas estériles, técnica que busca reducir la reproducción del insecto transmisor. Especialistas estiman que el proceso de erradicación podría prolongarse durante varios años, por lo que exhortan a reforzar las medidas de prevención y el monitoreo constante en las unidades de producción pecuaria.

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Redacción
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